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lunes, 1 de julio de 2013
LLEGAMOS A "LA MASIEGA"
(Oscar Manuel Zuluaga Uribe)

Me preguntaba, camino del aeropuerto hacia La Cabrera, con unos cuantos bártulos de equipaje en el coche de Nacho, cuál sería el significado más cálido de la "Asociación La Masiega" porque el nombre del "Proyecto Defenred" era más claro para nosotros.
Al otro día de nuestro arribo, cuando el cuerpo había llegado pero el alma todavía venía detrás, sostuvimos una amable reunión con los integrantes del proyecto: "Defenred, casa de respiro". Y allí, entre chascarrillos y alegres comentarios, entre las brisas frescas que descendían del Pico de la Miel en la Sierra del Guadarrama, al pie del Cancho del águila, en un acogedor refugio, Víctor, Ana, Loreto, Nacho y Carmen (Con el recuerdo del torrente de la charla incesante de Alfonso y la vitalidad escénica de Mar, a quienes habíamos conocido, junto con los nombrados, el día anterior en una fiesta de cumpleaños infantil en la dehesa), logré tener un acercamiento vital a la definición y precisión de los dos conceptos, de las dos propuestas:
1.     La masiega toma su nombre de un junco (Claudium mariscus) una especie de hojas afiladas frecuente en los páramos, los pastizales, la tierra seca o desnuda y las superficies superiores de la marisma. En Castellano se llama mansiega o masiega, en Catalán càrex glauc y en Inglés glaucous sedge, blue sedge o carnation-grass y es, en múltiples regiones del mundo, un refugio, un hábitat adecuado para las especies que moran en sus cercanías o en sus lejanías…Es cobijo, abrigo y fortaleza para seguir en la brega de la vida.
 
2.     “Casa de respiro”, porque a partir de una noción amplia de la seguridad y la protección que considera el bienestar físico y psicológico como una variable fundamental para la vida y el hacer de los defensores y las defensoras de derechos humanos en el mundo propicia, en La Masiega, un respiro vital para poder llevar adelante la tarea que tantos y tantas asumen como condición de vida. El respiro es aliento, elán vital que con los aires sociales, fraternos y culturales de otras tierras “pranifica” el cuerpo; Apnea que, como al buzo en las profundidades, permite contener el aliento, mirar el entorno en silencio, moverse en una levedad diferente; revitalización que reconoce encarar el pesimismo con el sentir del optimismo pero afincado en la cruda realidad (“La naturaleza no tiene sentimientos,,,”); Práctica re circulante que, como la sangre nueva tras una transfusión, energiza los cuerpos cansados, las mentes en estrés, los cerebros febricitantes para permitirles vibrar un poco más en bienestar; mirar de lejos, atisbar con todas las bondades de la duda y el asalto y la sorpresa; objetivar nuestra práctica y la de los demás; medir la dimensión del riego desde la distancia; Sentir el calor del abrazo solidario y necesario…